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  • Mantener alejadas las emociones negativas es clave para la salud cardiovascular, ya que el estrés y su impacto en la salud del corazón pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.

El estrés emocional, especialmente cuando es constante y no se gestiona adecuadamente, se ha convertido en un factor silencioso que afecta de manera directa la salud del corazón. Especialistas advierten que emociones intensas y negativas como la ansiedad, la ira, el miedo o la tristeza prolongada pueden desencadenar alteraciones en el sistema cardiovascular y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.

El doctor Luis Moya Jiménez, presidente de la Liga colombiana contra el Infarto y la Hipertensión dice que el estrés crónico eleva la presión arterial, incrementa la frecuencia cardíaca y favorece la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, las cuales, en niveles elevados y sostenidos, generan inflamación y sobrecarga en el corazón y los vasos sanguíneos.

“El corazón no solo responde a factores físicos como la alimentación o el ejercicio; también es altamente sensible al estado emocional de las personas. El estrés prolongado puede acelerar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, incluso en personas jóvenes”, señala el especialista.

Además, el estrés suele estar asociado a hábitos poco saludables como el sedentarismo, el consumo de tabaco o alcohol, el mal descanso y una alimentación desbalanceada, lo que agrava aún más el impacto sobre el corazón.

Ante este panorama, la Liga colombiana contra el Infarto y la Hipertensión recomienda adoptar estrategias como la actividad física regular, técnicas de respiración y relajación, una adecuada higiene del sueño y el fortalecimiento de redes de apoyo social. Reconocer y atender las emociones a tiempo es una medida preventiva tan importante como controlar el colesterol o la presión arterial.