Las fiestas de fin de año, tradicionalmente asociadas con alegría, descanso y reuniones familiares, también representan un riesgo para la salud cardiovascular.
De acuerdo con los expertos, esta tendencia está relacionada con una combinación de factores característicos de la temporada: excesos en comida y alcohol, estrés emocional, disminución de actividad física y descontrol en la toma de medicamentos , lo que puede elevar la presión arterial y desestabilizar a personas con riesgo cardiovascular.
Principales causas:
- Excesos alimenticios: Las comidas navideñas suelen ser ricas en grasas, sal y azúcar, elementos que pueden elevar la presión arterial, aumentar los triglicéridos y exigir un mayor esfuerzo al corazón.
- Mayor consumo de alcohol: Beber en exceso puede producir arritmias, deshidratación y elevar la presión arterial.
- Estrés emocional: Las cargas emocionales propias de la temporada —viajes, reuniones familiares, compras y cierre de año— incrementan los niveles de cortisol y afectan la salud cardiovascular.
- Interrupción de tratamientos: Muchos pacientes suspenden sus medicamentos durante los viajes o celebraciones, aumentando el riesgo de descompensación.
Los síntomas que no deben ignorarse
Las instituciones de salud recuerdan que un infarto puede manifestarse con señales como:
- Dolor fuerte en el pecho que puede irradiarse al brazo, espalda o mandíbula.
- Falta de aire.
- Sudor frío.
- Náuseas o mareo.
- Sensación de ansiedad extrema o palpitaciones.
La Liga colombiana contra el Infarto y la Hipertensión recomienda una serie de acciones simples pero efectivas para proteger la salud:
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- Moderar las porciones y optar por preparaciones más saludables.
- Evitar los excesos de alcohol y mantenerse hidratado.
- Continuar con los medicamentos según lo indicado por el médico.
- Mantener actividad física, incluso caminatas diarias de 20 a 30 minutos.
- Controlar el estrés mediante pausas activas, respiración consciente y descanso adecuado.
- Consultar de inmediato si aparecen síntomas de alarma.

