Fuente: El Tiempo.
Los expertos advierten que diciembre concentra un aumento de emergencias cardíacas por exceso de comida, alcohol, estrés y suspensión de medicamentos.

Las celebraciones de fin de año, asociadas tradicionalmente con alegría, descanso, comidas especiales y reuniones familiares, también pueden convertirse en una amenaza silenciosa para la salud cardiovascular. Así lo advierten especialistas que, cada diciembre, observan un aumento en las consultas por emergencias cardíacas relacionadas con los excesos propios de la temporada.
De acuerdo con los expertos, esta tendencia no es casual: responde a una combinación de factores que confluyen en estas semanas festivas y que afectan directamente el corazón. Entre ellos, destacan el aumento en el consumo de comida alta en grasas, sal y azúcar; el mayor consumo de alcohol; el estrés emocional propio del cierre de año; la disminución de la actividad física y, especialmente, el descontrol en la toma de medicamentos por parte de personas con enfermedades cardiovasculares.

Según los análisis que manejan los profesionales de salud, estos factores elevan la presión arterial, aumentan los triglicéridos y pueden desestabilizar a pacientes con riesgo cardiovascular, generando desde arritmias hasta eventos más graves como infartos.
Excesos que pasan factura
El primer gran factor de riesgo son las comidas navideñas. Los platos típicos de la temporada —con preparaciones ricas en grasas, condimentos, sal y azúcar— incrementan la exigencia del corazón y pueden elevar de manera significativa la presión arterial. El aumento en los triglicéridos es otra consecuencia de las cenas abundantes, lo que agrava el panorama para personas con antecedentes cardíacos o hipertensión.
A esto se suma el consumo elevado de alcohol. Las bebidas alcohólicas, especialmente cuando se ingieren en exceso, pueden producir arritmias, causar deshidratación y elevar la presión arterial en cuestión de horas. Para quienes ya tienen diagnóstico cardiovascular, este comportamiento supone un riesgo adicional que puede desencadenar crisis.

El estrés: un enemigo habitual del corazón
Pese a que diciembre suele imaginarse como un mes de descanso, las cargas emocionales también aumentan. Viajes, reuniones familiares, compras, evaluaciones laborales y cierre de año elevan los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Según los expertos, esta situación afecta directamente la salud del corazón, pues incrementa la presión arterial, acelera el ritmo cardíaco y puede actuar como detonante de descompensaciones.
Medicamentos interrumpidos: un riesgo que se repite cada año
Otro comportamiento frecuente en estas fechas es la interrupción de tratamientos médicos. Las celebraciones, los cambios de rutina y los viajes hacen que muchos pacientes olviden o suspendan sus medicamentos, lo que incrementa el riesgo de descompensación. La omisión de dosis en personas con hipertensión, insuficiencia cardíaca o antecedentes de infarto es una de las principales causas de consultas de urgencia durante las fiestas, advierten los especialistas.

Señales de alarma que no deben ignorarse
Entre los síntomas que requieren atención inmediata, los expertos mencionan varios que, aunque algunos pacientes suelen restarles importancia, pueden indicar un evento cardiovascular grave. Entre ellos se encuentran el dolor fuerte en el pecho que se irradia al brazo, espalda o mandíbula; la falta de aire; el sudor frío; náuseas o mareo; la sensación de ansiedad extrema y las palpitaciones repentinas. Ante cualquiera de estas manifestaciones, recomiendan acudir de inmediato a un servicio de urgencias.
Para enfrentar la temporada sin poner en riesgo el corazón, la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión emitió una serie de recomendaciones prácticas. La primera de ellas es moderar las porciones y optar por preparaciones más saludables, privilegiando ingredientes frescos y técnicas de cocción más ligeras. También aconseja evitar los excesos de alcohol y mantenerse hidratado, continuar con los medicamentos según la indicación médica y mantener algún nivel de actividad física, incluso algo tan sencillo como caminatas diarias entre 20 y 30 minutos.
La Liga sugiere además controlar el estrés mediante pausas activas, ejercicios de respiración consciente y descanso adecuado. Y, por supuesto, consultar sin demora ante cualquier síntoma de alarma.

