Factores de riesgo

La enfermedad no es gratis ni instantánea, es a través de muchos años dependiendo de cómo usted manejó su corazón. No hay una sola y única razón para explicar por qué alguien sufre de una enfermedad del corazón. Se ha demostrado que es más bien una reunión de razones las cuales se han denominado factores de riesgo.

La ecuación es bastante obvia. Entre más factores de riesgo reúna una persona más probabilidades tiene de sufrir un infarto, angina, o derrame.

Conozca cada uno de ellos y aprenda cómo evitarlos, si son modificables, y cómo manejarlos, si no son modificables.

Factores modificables

Cigarrillo

Fumar es uno de los mayores riesgos de sufrir una enfermedad coronaria y los fumadores tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto a una persona que no fuma.

Además, eleva el riesgo de sufrir muchas otras enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como diferentes tipos de cáncer.

El cigarrillo perjudica el corazón en múltiples formas. Las sustancias químicas que tiene el humo entran del pulmón a la sangre, y de ahí a todo el cuerpo, perjudicando los vasos sanguíneos porque se obstruyen

y volviendo las plaquetas más pegajosas, lo cual incrementa el riesgo de formación de coágulos en las arterias.

Así mismo, el monóxido de carbono disminuye el aporte de oxígeno al miocardio y aumenta el colesterol, y la nicotina aumenta los niveles de adrenalina lo cual aumenta el latido del corazón y sube la tensión arterial. Esto hace que el corazón trabaje con mayor esfuerzo.

Desafortunadamente los fumadores pasivos, es decir todos aquellos que respiran el humo del cigarrillo, pero no fuman, también están en riesgo de sufrir alguna enfermedad coronaria.

Inactividad física

La falta de ejercicio es uno de los mayores riesgos de la enfermedad coronaria porque es uno de los más comunes. La forma en la que se ha ido organizando las sociedades occidentales ha permitido que se incrementen los niveles de sedentarismo.

Los sistemas de transporte masivo o carro, las diferentes actividades de ocio, y hasta el mismo desarrollo urbanístico de las ciudades en edificios, han hecho que las personas cada vez más se queden en casa o no caminen para transportarse.

El sedentarismo ha sido ligado directamente con las enfermedades coronarias y hasta se ha establecido una relación directa con la mortalidad cardiovascular.

Es común que la persona sedentaria tenga problemas de peso y colesterol, y riesgo de hipertensión.

No obstante, este es un factor de riesgo modificable. Por lo tanto, adoptar una rutina de ejercicios y practicarla regularmente reduce notablemente los riesgos de enfermedad coronaria. Está demostrado que el ejercicio controla los niveles de tensión arterial y los niveles altos de colesterol porque estimula el corazón y la circulación.

No importa qué tipo de ejercicio haga siempre y cuando empiece a hacerlo. Puede ir al gimnasio, caminar o bailar. Todo ejercicio ayuda. Recuerde que debe ir a su propio ritmo y si siente dolor deténgase, descanse, y cuando reinicie la actividad hágalo despacio y a un ritmo más lento al que estaba haciendo.

Hipertensión

Esta es una enfermedad que se puede tener durante años y diagnosticarse mucho después, pero no por eso deja de ser menos peligrosa. Las personas que sufren de hipertensión tienen mayor riesgo de sufrir un infarto o un derrame cerebral.

Significa que la presión arterial está constantemente más elevada de los niveles normales. La presión arterial es simplemente la presión que ejerce la sangre en las arterias, algo así como la presión del aire en las llantas de un carro que deben estar equilibradas para que no se dañen. Es una epidemia mundial y lo peor es que es silenciosa pero sí de mayor riesgo.

Entre las causas pueden estar la historia familiar, es

decir que si alguien en su familia cercana sufre de hipertensión es posible que usted también la tenga o vaya a tenerla. Otras causas pueden ser la inactividad física, el sobrepeso, consumir mucha sal o alcohol, y no comer los suficientes vegetales y frutas.

La hipertensión puede provocar insuficiencia coronaria y angina de pecho, así como arritmias e insuficiencia renal.

Debe tener en cuenta que usted puede controlar su presión arterial. Contrólela midiéndosela regularmente, tomándose la medicina que su médico le ordene, y adecuando su estilo de vida para reducir los riesgos. Deje el cigarrillo y vuélvase físicamente activo.

Colesterol elevado

El colesterol es la grasa que circula por nuestro organismo a través del torrente sanguíneo, y que cuando no se encuentra en sus niveles normales ocasiona depósitos dentro de las arterias conllevando a las enfermedades coronarias o al derrame cerebral.

Es más probable que ocurra un infarto cuando la persona tiene niveles altos de colesterol. Si bien existe un factor genético en los niveles de colesterol, la dieta es un factor importante porque cuanta más grasa se consuma, sobre todo si es animal y láctea, más se aumenta el colesterol y el riesgo.

Es importante que mantenga limpias sus arterias, sobre todo si usted ha sufrido un infarto o un derrame cerebral. Pero es importante también que mantenga los

niveles de colesterol adecuados para prevenir.

Para reducir los niveles altos debe cortar el consumo de grasas saturadas y reemplazarlas por otras, y si puede, cortarlas por completo. También procure comer pescado semanalmente ya que este tiene grasas que ayudan a reducir los niveles de triglicéridos en la sangre, ayuda a regular el ritmo del corazón y a prevenir los coágulos de sangre en las arterias.

Finalmente, haga ejercicio regularmente ya que así incrementa el colesterol HDL, que es el colesterol ‘bueno’, el cual cumple la función de tomar el colesterol LDL que se adhiere a los vasos sanguíneos y lo devuelve al hígado, previniendo así la acumulación de grasas en las arterias.

Sobrepeso y obesidad

Mantener el peso ideal ayuda a prevenir la enfermedad coronaria y otras, como la diabetes. Nunca es tarde para perder peso, sobre todo porque esto también incide en la salud mental del paciente.

Un plan efectivo para reducir de peso debe incluir activad física regular y una dieta balanceada y saludable.

En cuanto a la obesidad, esta depende de la localización de la grasa. Si se ubica más en el abdomen el corazón corre un mayor riesgo. A medida que aumenta la grasa abdominal aumenta el riesgo de una enfermedad

coronaria.

Por eso debe mantener el peso en límites normales. Para eso debe controlar su perímetro abdominal, una medida que permite determinar la grasa acumulada en el cuerpo. Use una cinta métrica y estando de pie rodee su abdomen con ella luego de exhalar aire.

La medida normal en hombres es de 102 centímetros, y en mujeres 88. Se habla de obesidad periférica cuando los valores mencionados son menores y de obesidad central cuando es mayor.

Diabetes

Esta enfermedad incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Niveles altos de glucosa en la sangre pueden afectar las arterias, desarrollando depósitos de grasa en sus paredes.

Así mismo, las personas con diabetes son propensas a tener hipertensión y niveles altos de colesterol, así como son más vulnerables a los efectos negativos del cigarrillo

y el sobrepeso.

Si usted no tiene diabetes, procure controlar su peso y realizar ejercicio regularmente para prevenir el desarrollo de esta enfermedad. Si usted tiene diabetes, debe controlar el azúcar en la sangre, la presión sanguínea y los niveles de colesterol.

Además, evite el cigarrillo y siga una dieta balanceada.